La presencia de los objetos voladores no identificados en el arte se remontan a los primeros siglos de la historia, debido a esto, resultan ser los más controversiales.

Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar el Museo di Palazzo Vecchio en Florencia, Italia. Desde que entras al museo sientes como te vas transportando hacia la época del renacimiento italiano apreciando esculturas como la de Adán y Eva, la copia del David de Miguel Ángel y Hércules y Caco, obra de Baccio Bandinelli.

Durante el recorrido puedes apreciar el salón más grande del Museo: il Salone dei Cinquecento (La Sala de los Quinientos) que por cierto, en sus inicios se le había encargo a Miguel Angel y Leonardo Da Vinci realizar dos grandes frescos representando victorias florentinas para adornaran la gran sala. Sin embargo, ninguno de ellos terminó sus obras, siendo Giorgio Vasari el encargado de decorar la sala a su peculiar estilo manierista en el siglo XVI. Ésta sala te deja con la boca abierta de lo impresionante que está.

En la Sala d’Ercole algo llamó mi atención, por fin había encontrado aquella obra que deseaba tanto conocer: ‘La Madonna con San Giovannino’ obra en la que se puede apreciar a la joven María junto a San Juan infante, quien sujeta en sus brazos al niño Jesús… y atrás un extraño objeto en el cielo justo arriba del mar. Éste objeto es observado con atención por un hombre y al lado, su perro ladrándole. El objeto ovalado es deslumbrado por los destellos de luz que produce. El autor de ésta inquietante obra es Domenico Ghirlandaio y fue pintada en el siglo XV, aunque muchos especialistas apuntan que el autor puede tratarse de Sebastiano Mainardi o de Jacopo del Sellai, dos pintores florentinos que vivieron en la misma época y tenían un estilo muy parecido al de la obra.

Definitivamente algo quiso decir el autor de ésta pintura al plasmar un detalle tan revelador en el fondo. Sabemos que los OVNIs ya nos visitaban desde antes del siglo XV, incluso algunos ufólogos sostienen que podrían haber estado desde la época de Jesús, aunque no se mencione en la Biblia. Recordemos que en la Edad Media justo cuando se pintó este cuadro, nadie volaba aún y por supuesto, no existía la tecnología capaz de crear una evidencia de ésta clase, tal y como se hace tan fácilmente hoy en día. Entonces, ¿cómo se le ocurrió al pintor esta supuesta nave? Mi conclusión es que ésta fue la forma ‘tan sutil’ de expresar su encuentro cercano de tercer tipo.

Como ésta, existen otras obras igual de impresionantes y reveladoras en diferentes eras históricas donde pueden encontrarse evidencias de los objetos voladores no identificados.

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