Últimamente me doy cuenta que la inspiración de mi día tiene que ver con la naturaleza.

Me encontraba disfrutando de mi café por la mañana recostada en mi cama cuando vi por la ventana a un pequeño pajarito amarillo que se postró en una de las sillas de la terraza, me quedé mirando y noté que había una pequeña ranura en uno de los cojines de las sillas, el pajarito intentaba sacar el algodón de adentro hasta que lo logró y voló con un pedacito en su pico.

Volvió a los 10 minutos y así estuvo por media hora. Estaba usando el material del cojín para construir su nido. Al día siguiente volvió a hacer los mismo. Así estuvo por varios días hasta que dejó de venir, seguramente terminó su nido, de cualquier forma no pienso cambiar el cojín, seguramente a más pajaritos ayudaría para formar sus nidos.

Ese pajarito amarillo me dio una lección: el que persevera, alcanza.

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