Hay días en los que se nota mucho la energía para luchar por algo que realmente deseamos, pero hay otros en los que  nos cuesta mucho proceder.

¿Que es lo primero que hacemos cuando eso pasa? Quejarnos. Y lo único que conseguimos es perder energía y no solucionar nada. Autocontrol es la solución.

El autocontrol tiene bastantes ventajas: desde controlar el estrés en esos momentos en los que estamos bajo presión hasta aumentar la capacidad de concentración, ademas, nos ayuda a tomar mejores desiciones y beneficia la relación con los demás.

Una de las cosas grandiosas del autocontrol es que a diferencia de otras características como la inteligencia, es fácil de mejorar.- Nathan DeWall.

Profesor en psicología de la Universidad de Kentucky

Aunque tengamos que hacer tareas que no queremos y tengamos la energía en un nivel muy muy bajo, hay que obligarnos a hacerlo sin pensar en si tenemos ganas o no. Como cuando estoy a dieta y voy a un restaurante con mis amigos, todo mundo pide postre y yo hago el gran esfuerzo por no pedir esa rebanada de pay de queso con fresas que me pide a gritos que me lo coma para no sabotear mis avances. A la larga mi cuerpo y mi salud me lo van a agradecer, lo sé.

Todos hacemos muchas cosas a lo largo del día que no tenemos ganas de hacer y las hacemos, y una vez que las hacemos, nos damos cuenta de que no son para tanto. Primero se hacen las cosas y luego entran las ganas. Lo hago y punto, no pienso si me apetece o no. Como ejemplo pongo cada mañana antes de iniciar mi día, mis salidas a caminar, me programo un día antes y aunque a veces me cueste trabajo levantarme más temprano, al momento de poner un pie fuera de la casa, mis ganas de caminar se activan y termino disfrutándolo tanto.

Justo como los músculos del cuerpo, la fuerza de voluntad puede fortalecerse y más si lo practicamos a diario en cualquiera de las actividades que hagamos.

Sólo e mencionado algunos de los muchos beneficios del autocontrol, lo más importante es mantener bajo control nuestras emociones porque esa es una actitud inteligente. Parece difícil pero no lo es. Aprendamos a ver esa parte que llevamos conseguida, enfoquemos esa energía en ese punto y no en la que nos queda por conseguir. Paso a paso se construye el camino. 

Decide por ti mismo, y nunca te dejes influenciar por los demás ni ante cualquier situación.

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